Hace algunos días veía una de las series más cómicas de estos tiempos: Esposas Desesperadas. Este episodio me llamó la atención de sobremanera pues uno de sus personajes principales: Susan Mayers, se ha convertido en una especie de bailarina exotica, aunque en realidad ella es parte de un sitio web que muestra a mujeres en lencería haciendo limpieza.
En este capítulo Susan se pelea (con la lencería puesta) con otra de las que también aparecen este website. Durante la pelea, la otra mujer le grita que está necesitando el bono (en dinero) para poder salirse de esta vida.
Más adelante, cuando están más tranquilas, esta mujer le explica a Susan que están intentando volver a ver a su familia a que está intentando salir de este trabajo que inició hace 6 años. Es entonces cuando Susan le pregunta que porqué ha comprado tantos lujos como un TV plasma y otros artilugios modernos y caros a lo que la mujer le contesta “bueno, una tiene que darse sus lujos de vez en cuando“.
Esa noche, Susan llega a su casa y conversa con Mike, su esposo y le pide que en lugar de ir a un restaurante caro, una cena elegante con vino, meseros, trajes de gala y mucho lujo para celebrar su aniversario de bodas, se queden en casa y pidan comida china a domicilio.
Muchas veces perdemos de vista nuestros objetivos, las razónes que nos motivan a hacer lo que hacemos. Estas distracciones, por muy momentáneas que sean, nos desvían y nos alejan de esos objetivos.
Es necesario aprender a diferenciar y valorar las alegrías momentaneas vrs. nuestros objetivos de largo plazo. Si queremos salir de una situación económica difícil, darnos unos cuantos lujos no nos acercará a ese objetivo y el factor distractor aumenta pues esa ilusión de felicidad mina nuestro recorrido hacia la libertad financiera.



